
El fútbol español fue creciendo a principios del siglo xx sin tener ninguna competición que abarcara la mayor parte de la temporada. Con la llegada del profesionalismo, surgieron las primeras peticiones de estructurar un torneo que permitiera a los principales equipos jugar entre ellos varias veces al año. El modelo a imitar era Inglaterra, donde el fútbol había adquirido gran popularidad y gozaba de un campeonato liguero de gran nivel.
En 1927 hubo un intento serio por parte de los clubes de crear un torneo unificado, pero discrepancias con las federaciones territoriales dieron al traste con el proyecto, según informa la prensa de la época. Pese a este fracaso, aquella temporada 27-28 se jugaron dos competiciones menores: la liga Máxima y el Torneo de Campeones.
Un año más tarde, los clubes lo volvieron a intentar y esta vez el acuerdo se cerró con la constitución de una competición con dos categorías. La Asamblea extraordinaria de la Federación aprobó la propuesta en noviembre de 1928 e hizo público el acuerdo.
